El culto a los santos de la peste en la salmantina sierra de Francia nace en los siglos XV y XVI como devoción omnipresente en ermitas llamadas "de los Mártires", alejadas de la población. Se trata del culto geminado a los santos Fabián y Sebastián. San Roque, el tercero de estos santos liberadores de la peste, llega ya a esta comarca tarde y con desventaja.