Ministerio de Economía y CompetitividadConsejo Superior de Investigaciones Científicas
Miguel Ángel Puig-Samper Mulero (IH) es nombrado Socio de Honor de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE)

Historia cultural del conocimiento. Discursos, prácticas, representaciones


La línea tiene como objetivo general analizar cómo se construye, institucionaliza, legitima, transmite, instrumentaliza y capitaliza el conocimiento en la sociedad occidental. Para ello, y desde la perspectiva de la Historia Cultural, se auna el estudio de los discursos, las representaciones y los imaginarios con el de las prácticas y estrategias sociales que producen las diversas y jerarquizadas formas del conocimiento. La generación, difusión y transferencia del conocimiento científico y literario, así como los soportes y modos de circulación de los objetos científicos y culturales en el espacio social, serán ejes fundamentales en el desarrollo de la línea de investigación.
Para desarrollar el objetivo científico propuesto se articularán en torno a cuatro ejes temáticos, definidos por su carácter interdisciplinar, transversal y de perspectiva transnacional:

1) Autoría y autoridad: Se analizará la figura del sujeto-autor, individual (el científico, el escritor o el artista plástico) o colectivo (redes, comunidades científicas, etc.) y el estatuto de la función-autor como generador de un producto intelectual que busca la legitimidad, el principio de autoridad (científica, intelectual, moral). Así, el estudio de las estrategias y usos para la diseminación del conocimiento; la construcción del discurso en torno a la propiedad intelectual y la gestión de los derechos de autor; el “fraude científico” o la pugna por la “prioridad del descubrimiento”; las relaciones entre ciencia “ortodoxa” y saberes “periféricos” o entre conocimiento experto y profano, generan una serie de tensiones discursivas ¬–resistencias y negociaciones de los grupos subalternos con el pensamiento y las prácticas hegemónicas¬– que se convertirán en objeto principal de trabajo.

2) Espacios, soportes y objetos: Se prestará especial atención a los espacios donde se produce, discute, institucionaliza, expone o divulga el conocimiento. Estudiaremos lugares de producción (laboratorios, hospitales, museos, gabinetes de curiosidades), centros de sociabilidad intelectual (academias, colegios profesionales, ateneos, asociaciones, tertulias), así como los desplazamientos geográficos y los factores locales del conocimiento. También el espacio abierto, natural y social, es un ámbito de observación y experimentación, de adquisición y aplicación de conocimientos; así, los viajes, expediciones científicas, estudios demográfico-sanitarios o acciones de normalización social serán objetos de estudio. Se abordará tanto el estudio de las industrias dedicadas a la producción y divulgación del conocimiento como sus aspectos físicos y materiales; esto es, toda esa serie de objetos (documentos, libros, imágenes, instrumentos, fósiles y otros soportes) donde se encuentran concentrados y desde donde se trasmiten las teorías, las ideas y los conocimientos.

3) La elaboración, actualización y transmisión del discurso. La elaboración del discurso puede considerarse como una práctica en sí misma. Práctica en cuyo desarrollo habría que considerar al sujeto de la enunciación, construido en y por el discurso; al agente social que la formula y que puede ser individual (el naturalista, el científico, el médico, el escritor, el ciudadano ilustrado, etc.) o colectivo (sociedad científica, academia, colectivo profesional o “profano”, etc.); así como a los intermediarios culturales que lo reinterpretan (editores, divulgadores, periodistas, docentes) y los receptores que ejecutan y actualizan su significado. Así, los diversos discursos científicos (sobre la naturaleza, el cuerpo –sano y enfermo- o las emociones) y culturales (las teorías jurídicas y sociales, la formación de conceptos políticos, artísticos, pedagógicos, etc.) y sus formas de representación contribuyen a la formación de grupos e identidades colectivas (profesionales, jóvenes, mujeres, minorías, afectados, etc.) en cada momento histórico. Es esta práctica discursiva la que se pretende analizar y poner en común en los distintos estudios de caso que se aborden desde los grupos que componen la línea de investigación.

4) Emociones y subjetividad: Exploraremos el mundo de las emociones y las pasiones: el dolor, la sensibilidad, el miedo, la melancolía o las afinidades estéticas han desempeñado un papel importante en la confección de conocimiento a lo largo de la historia; un conocimiento que no necesariamente es el resultado de operaciones racionales y epistémicas y que nos introduce en claves hermenéuticas que se alejan de la objetividad y nos obligan a considerar elementos filosóficos, psicosociales o estéticos. Igualmente, estudiaremos los patrones de experiencia y problematización del yo en el ámbito de las teorías y en las prácticas (médicas y paramédicas, literarias o artísticas); en definitiva, la construcción de la “cultura de la subjetividad” y lo subjetivo. Finalmente, la enfermedad puede ser y será un buen campo de trabajo. Frente al individuo ésta se conforma como un sufrimiento o una culpa, una prueba o una superación. Frente a la sociedad se considerará y estudiará como un discurso científico o religioso, político o social. El punto de vista de la historia cultural sobre la enfermedad tiene en cuenta las vivencias individuales y sociales, los discursos y los símbolos, las imágenes y las representaciones, las prácticas y las experiencias. Esta orientación es especialmente valiosa en el estudio de la enfermedad mental, que es precisa para la reflexión sobre el sujeto, y en la epidémica y en la crónica -o incurable- que lo son para la reflexión sobre la sociedad.

El Centro de Ciencias Humanas y Sociales


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